{"id":105,"date":"2012-03-12T21:01:18","date_gmt":"2012-03-13T00:01:18","guid":{"rendered":"http:\/\/ajupe.com.uy\/web\/index.php\/2012\/03\/12\/la-orfandad-del-parque\/"},"modified":"2012-03-12T21:01:18","modified_gmt":"2012-03-13T00:01:18","slug":"la-orfandad-del-parque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/ajupe\/la-orfandad-del-parque\/","title":{"rendered":"La orfandad del parque"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span style=\"color: #808000;\"><span style=\"font-size: x-large;\">LA ORFANDAD DEL PARQUE<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #808000;\"><span style=\"font-size: x-large;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-103\" src=\"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/casona%202.jpg\" border=\"0\" width=\"248\" height=\"203\" \/><br \/><\/span><\/span><\/p>\n<p>Luisito le hac\u00eda pie a la peque\u00f1a Iara para que pudiera ver por encima del muro.<\/p>\n<p><em>-\u00bfLa ves? \u2013le preguntaba con ansias.<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1No! Ha desaparecido<\/em>.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os jugaban entretenidos en el terreno del fondo de la casa. Los senderos de balasto les serv\u00edan para corretear entre los arbustos, serpenteando imaginarios escenarios.<\/p>\n<p>Recog\u00edan pedregullo del piso y lo lanzaban hacia el cielo, como una agradecida ofrenda por sus juegos.<\/p>\n<p>Otras veces, se agachaban al borde de los canteros y hostigaban a las hormigas que, furtivamente, atacaban los rosales de su madre.<\/p>\n<p>El escarbar la tierra con un peque\u00f1o palito para investigar un mundo ignoto, les provocaba un sentimiento de conspiraci\u00f3n contra los secretos de la naturaleza.<\/p>\n<p>No se trataba de destruir los peque\u00f1os seres, sino de compartir sus desconocidos espacios. Sorber la magia de aquel misterioso mundo para crear el reino fabuloso donde ellos eran los principales personajes.<\/p>\n<p>Todos sus pasatiempos eran propuestas que llenaban la vida con un aroma de inocencia. Eran el dulce sue\u00f1o de la infancia. El sue\u00f1o que se refleja en el fondo de la fuente dormida donde alumbran<\/p>\n<p>las estrellas del futuro; pero que tambi\u00e9n es capaz de ofrecer una vegetaci\u00f3n maravillosa, que se mece al menor estremecimiento del agua.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las fantas\u00edas de ni\u00f1os son como los p\u00e1jaros y quieren volar.<\/p>\n<p>-\u00bf<em>La ves?<\/em><\/p>\n<p><em>-Todav\u00eda no ha llegado.<\/em><\/p>\n<p><em>-Al contrario,\u2026 creo que ya se ha ido<\/em>.<\/p>\n<p>El patio vecino, con sus altos pastos, evidenciaba la ausencia por mucho tiempo del cuidado del hombre.<\/p>\n<p>Las ramas ca\u00eddas de algunos pocos \u00e1rboles, testimoniaban la orfandad del parque frente al accionar clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Hojas secas diseminadas y corridas por el viento, formaban un camino que conduc\u00eda a la casona deshabitada.<\/p>\n<p>Hab\u00eda quedado vac\u00eda por las dos \u00faltimas generaciones.<\/p>\n<p>La tierna imaginaci\u00f3n, fantaseaba con un milenario castillo donde la f\u00e1bula murmuraba a trav\u00e9s de sus exteriores menoscabados.<\/p>\n<p>Las ventanas, aun la de las altas habitaciones, permanec\u00edan abiertas luego que fuertes tormentas vencieran el poder de sus herrajes. El viento castigaba sus hojas con persistencia y la queja del \u00f3xido herido, que se hac\u00eda o\u00edr, interpretaba en las noches una alucinante m\u00fasica.<\/p>\n<p>Frente a esta realidad, los ni\u00f1os disfrutaban durante el d\u00eda de todos los episodios que pod\u00edan fantasear sobre la casa abandonada, en encontrados sentimientos de miedo y regocijo.<\/p>\n<p>Todav\u00eda permanec\u00eda all\u00ed el esp\u00edritu de alguna princesa rodeada de duendecillos dispuestos a complacer sus caprichosos ensue\u00f1os.<\/p>\n<p>Durante las noches, sent\u00edan bullir la sangre ante las estridencias que en la oscuridad, les produc\u00edan un exagerado recelo.<\/p>\n<p>&#8211;<em>Ella debe estar tan asustada como nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>-Pobrecita, vivir en ese tenebroso castillo.<\/em><\/p>\n<p><em>-Deber\u00edamos traerla con nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1No!&#8230; Me da temor.<\/em><\/p>\n<p><em>-Debe tener mucho fr\u00edo en esa morada.<\/em><\/p>\n<p><em>-No puede tener fr\u00edo. No tiene cuerpo. Es\u2026 transparente<\/em>.<\/p>\n<p>Y mientras el cansancio venc\u00eda los p\u00e1rpados haci\u00e9ndolos caer, Iara pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00bf<em>Cu\u00e1l ser\u00e1 su nombre<\/em>?&#8230;<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, Alicia, la madre, mientras les proporciona el desayuno escucha el relato de sus peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Piensa que es otra creaci\u00f3n inocente, ante la necesidad de presencias amigas.<\/p>\n<p>La madre aviva la invenci\u00f3n infantil aportando otros elementos a la historia. Les cuenta un pasado glorioso del cual resucitan seres ficticios: hadas, duendes, gnomos que habitan el vetusto castillo.<\/p>\n<p>En edad de madurez, es bueno recrear el irreal mundo del ayer. En esta etapa las exigencias vitales de una flem\u00e1tica civilizaci\u00f3n, conducen la voluntad hacia la frivolidad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lejos est\u00e1 de ponderar el acervo de incumplidas aspiraciones a la hora de partir!<\/p>\n<p>Los ideales de los hombres, reprimidos por los otros hombres. Una sinfon\u00eda inconclusa. Como abordar un extenso viaje olvidando las provisiones. \u00a1Tenemos que volver por ellas! Por ello, una vez terminado el desayuno los incita a proseguir la diversi\u00f3n.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana est\u00e1 fresca.<\/p>\n<p>El sol alumbra con una luz excitante.<\/p>\n<p>El jard\u00edn se viste de un particular encanto y Luisito junto a Iara corren.<\/p>\n<p>Corren hacia el muro.<\/p>\n<p>Corren hacia la milagrosa visi\u00f3n que llega ondulando, impulsada por un soplo de fantas\u00eda.<\/p>\n<p>En la medida que desciende sobre el desarreglado suelo, la percepci\u00f3n se materializa, toma forma.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de los hialinos velos, lucen destellos de candidez e ingenuidad, perceptibles \u00fanicamente por los esp\u00edritus semejantes.<\/p>\n<p>Una ilusi\u00f3n que baja al mundo de los hombres, para recoger los anhelos despedazados, recomponerlos y lanzarlos renovados a la vida.<\/p>\n<p>Se arrodilla y los aferra condensados en roc\u00edo, gota por gota, para situarlos en una diadema resplandeciente que coloca sobre su cabeza.<\/p>\n<p>Los enormes ojos de los ni\u00f1os revelan el grado de asombro.<\/p>\n<p>La figura se hace m\u00e1s encarnada y trasl\u00facida, al recibir las luces del sol oto\u00f1al.<\/p>\n<p>Casi en voz baja, Iara suspir\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00bf<em>Quieres ser mi amigo? Entre mis mu\u00f1ecas, ninguna viste tan lindos colores.<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1No es una mu\u00f1eca! \u2013objet\u00f3 Luisito. \u2013Es un alma con superpoderes<\/em>.<\/p>\n<p>Inesperadamente, sin dar tiempo a un razonamiento infantil, la imagen cambi\u00f3 de posici\u00f3n. Fue levant\u00e1ndose ajena al mundo circundante hasta emprender vuelo.<\/p>\n<p>Mientras se eleva en viaje de regreso, la radiante diadema sobre las sienes, s\u00edmbolo de un ma\u00f1ana pr\u00f3digo, fue divisada por los ni\u00f1os hasta que ingres\u00f3 en el castillo.<\/p>\n<p>Han aprendido que es imposible retener la aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Ellos no lo saben pero intuyen que hay cosas que, como la<\/p>\n<p>vida, avanzan independientes de la voluntad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s como \u00e9ste se va y vuelve, tambi\u00e9n las esperanzas reprimidas retornar\u00e1n trasformadas ma\u00f1ana para materializarse, por obra de los duendecillos.<\/p>\n<p>-\u00a1<em>S\u00e9 que volver\u00e1s y jugar\u00e1s conmigo! \u2013grit\u00f3 Iara.<\/em><\/p>\n<p><em>-Tr\u00e1eme un tren para cuando sea grande \u2013pidi\u00f3 Luisito<\/em>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignright size-full wp-image-104\" src=\"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/casona%201.jpg\" border=\"0\" style=\"float: right;\" width=\"259\" height=\"194\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA ORFANDAD DEL PARQUE Luisito le hac\u00eda pie a la peque\u00f1a Iara para que pudiera ver por encima del muro. -\u00bfLa ves? \u2013le preguntaba con ansias. -\u00a1No! 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