{"id":251,"date":"2015-06-22T20:02:52","date_gmt":"2015-06-22T23:02:52","guid":{"rendered":"http:\/\/ajupe.com.uy\/web\/index.php\/2015\/06\/22\/mister-blue\/"},"modified":"2015-06-22T20:02:52","modified_gmt":"2015-06-22T23:02:52","slug":"mister-blue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/ajupe\/mister-blue\/","title":{"rendered":"MISTER BLUE"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"color: #0000ff;\"><span style=\"font-size: x-large;\"><span style=\"font-size: xx-large;\"><span style=\"font-family: impact, chicago;\">MISTER BLUE<\/span><\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong> <\/strong>\u201c\u00bf Hay cosa que te interese m\u00e1s que<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">descubrir lo que est\u00e1 en ti\u2026.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Am\u00e9rica cuyo \u00fanico descubridor<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">posible eres t\u00fa mismo, sin que pue-<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">das temer, en tu designio gigante,<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">ni \u00e9mulos que te disputen la gloria,<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">ni conquistadores que te disputen<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">el provecho.\u201d (Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u201cMotivos de Proteo\u201d-Ed. Albatros-<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"line-height: 1.3em;\">Bs. Aires- 1949 \u2013 p. 39)<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong>Esto que est\u00e1n leyendo en espa\u00f1ol\u00a0 fue escrito originalmente en ingl\u00e9s, pero gracias a una gentileza de mi editor \u2013 que lo tradujo no s\u00e9 por qu\u00e9- fue pasado a la lengua de Cervantes. En realidad esto no tendr\u00eda que haber sido escrito, si no fuera que \u00e9l y yo compartimos una experiencia que para m\u00ed tuvo poca importancia pero que a Bill \u2013tal vez por razones profesionales- le llam\u00f3 la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Empiezo por presentarme, me llamo Gregory pero todos me dicen Greg. De paso digo que una cosa que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n entre los latinos y es que usan pocos sobrenombres o por lo menos han ido perdiendo una costumbre que para nosotros es fundamental porque nos da una mayor intimidad en el trato, fundamentalmente con los extra\u00f1os que as\u00ed empiezan a sentirse c\u00f3modos con uno. Quiz\u00e1 somos menos formales o por lo menos lo aparentamos. Cuando nos presentamos a alguien le decimos: soy fulano pero puede llamarme \u201cFul\u201d \u00bfQu\u00e9 tal\u2026?<\/p>\n<p>Les dir\u00e9 que esta historia con Bill tiene un origen muy simple. Ambos hab\u00edamos tenido un a\u00f1o de trabajo muy duro; yo, escribiendo a toda m\u00e1quina mil cosas a la vez, \u00e9l, abri\u00e9ndose paso a codazos, en el mundo de las \u201cparties\u201d y los \u201cvernisasages\u201d para colocar entre la gente elegante lo que m\u00e1s pudiera llamar la atenci\u00f3n, ya fuera por lo escandaloso, lo rid\u00edculo o lo desafiante. Y decidimos tomarnos un descanso.<\/p>\n<p>Era febrero. En San Francisco ya empez\u00e1bamos a sentir algo de fr\u00edo y, entonces, se nos ocurri\u00f3 ir a disfrutar lo que menos tuviera que ver con nosotros y con nuestro trabajo, siempre que tuviera algo de calor\u2026 Fue Bill el que lo sugiri\u00f3; dando un golpe de manos, exclam\u00f3: \u201cYa est\u00e1. \u00a1R\u00edo de Janeiro!\u201d. Y as\u00ed nos fuimos al carnaval m\u00e1s famoso del mundo.<\/p>\n<p>Pero no lo pasamos bien. Todo lo contrario. Estuvimos apretujados en un palco, viendo pasar cientos de mulatas semidesnudas, llenas de plumas y miles de percusionistas, acompa\u00f1ando una m\u00fasica que nos pareci\u00f3 siempre la misma, entonada por un solista mon\u00f3tono de voz cavernosa, mientras se desplazaban lentamente entre la multitud unos\u00a0 carros que se asemejaban a enormes dinosaurios iluminados. As\u00ed durante tres d\u00edas. Los americanos somos expertos en desfiles y los hacemos m\u00e1s sencillos y divertidos por diferentes motivos y en cualquier \u00e9poca del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Para colmo las precauciones para evitar posibles asaltos fueron tantas que terminamos por sentirnos muy inc\u00f3modos, encerrados en el bar del hotel y disfrutando de lo \u00fanico que nos cay\u00f3 muy bien: los tragos de \u201ccaipiriniha\u201d. Entonces decidimos irnos.<\/p>\n<p>En el hotel nos dijeron que sal\u00eda de R\u00edo un crucero de diez d\u00edas con destino a Buenos Aires, tocando los puertos de Santos,\u00a0 Punta del Este y Montevideo. No hab\u00edamos estado all\u00ed nunca y decidimos tomarlo. Navegar\u00edamos en un hermoso barco de varias cubiertas, el \u201cSea Glory\u201d, \u00a0permaneciendo un d\u00eda en cada puerto, salvo en Buenos Aires, donde estar\u00edamos dos. Despu\u00e9s retornar\u00edamos a R\u00edo.<\/p>\n<p>Siempre me gustaron las ciudades cuyo nombre empieza con Monte\u2026Montecarlo, Montreal, Monterrey; no s\u00e9\u2026suenan muy bien con algo de rom\u00e1ntico y aquellas, que conoc\u00ed,\u00a0 me agradaron mucho. Montevideo, la capital de un pa\u00eds peque\u00f1o como Uruguay que la mayor\u00eda de nosotros no sabe bien d\u00f3nde est\u00e1, tal vez no fuera la excepci\u00f3n. Y no me equivoqu\u00e9.<\/p>\n<p>Punta del Este, que tiene mucha fama, no me impresion\u00f3 mayormente; es una especie de peque\u00f1a Miami. Pero, desde el primer momento de nuestro arribo,\u00a0 Montevideo me encant\u00f3.<\/p>\n<p>Nos recibi\u00f3 una banda de marineros que aunque desafinaba result\u00f3 muy simp\u00e1tica. Tocaba un tango que todos dec\u00edan que era el m\u00e1s famoso y que \u2013no deb\u00edamos confundirnos, se insist\u00eda- era uruguayo y no argentino: \u201cLa comparsita\u201d. Por mi parte confieso que no recordaba haberlo o\u00eddo nunca.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s salimos a caminar por los alrededores del puerto y almorzamos en un viejo mercado muy concurrido, un edificio extra\u00f1o, ennegrecido, de tirantes de hierro que -se nos dijo- estaba pensado para ser una estaci\u00f3n de ferrocarril, pero encontr\u00f3 otro destino. Me gust\u00f3 la carne a las brasas. Pero no pude comer otras cosas horribles con forma de hongos chamuscados que llaman \u201cchinchulines\u201d -cuando me enter\u00e9 que eran las tripas de la vaca- \u00a0y una especie de chorizos negros que se hacen con su sangre, que llaman \u201cmorcillas\u201d. Pero, fuera de eso,\u00a0 el \u201casado\u201d \u2013en grandes trozos inimaginables para nosotros- \u00a0estuvo muy bien, regado con un excelente vino. \u00a0Al final,\u00a0 aparecieron unos negros que tocaban el tambor con un palo, cosa que en ninguna otra parte \u00a0hab\u00eda visto. Ejecutaban el \u201ccandombe\u201d, un ritmo atronador aunque agradable al o\u00eddo, mientras arrastraban ensimismados sus pies por el piso. Todo esto nos lo explic\u00f3 el gu\u00eda que nos acompa\u00f1aba, quien tambi\u00e9n nos sugiri\u00f3 que pusi\u00e9ramos algunas monedas, en el sombrero que un acompa\u00f1ante de los m\u00fasicos paseaba entre la concurrencia. Todo nos pareci\u00f3 algo menos salvaje y mucho m\u00e1s \u00a0pintoresco que lo de R\u00edo.<\/p>\n<p>Pero despu\u00e9s vino lo mejor. Yo estaba deseando conocer alguna chica, sobre todo porque en R\u00edo, entre tantas aprehensiones, me hab\u00eda quedado con las ganas. Nos llevaron a conocer una feria en una plaza que ten\u00eda de un lado la catedral y del otro un edificio colonial, el Cabildo, que parece que fue de todo: municipio, parlamento, canciller\u00eda y hasta c\u00e1rcel. Y all\u00ed hab\u00eda una chica, muy hermosa, que vend\u00eda unas antig\u00fcedades que me interesaron. Le compr\u00e9 una, un mate, una especie de pocillo de porcelana con un \u00e1ngel que seg\u00fan me explic\u00f3 ella en un trabajoso ingl\u00e9s, era del siglo XIX, porque ahora ellos tomaban la misma infusi\u00f3n con una c\u00e1scara de no s\u00e9 qu\u00e9. Una costumbre india, seg\u00fan me dijo.<\/p>\n<p>Me gust\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c\u00bfJuerariufr\u00f3m\u201d (estoy traduciendo) \u2013me pregunt\u00f3- con una pronunciaci\u00f3n que me pareci\u00f3 muy antigua pero que logr\u00e9 entender.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cFrom San Diego- le contest\u00e9 mintiendo parcialmente porque en alg\u00fan tiempo hab\u00eda vivido all\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cJuatsiorneim\u201d \u2013sigui\u00f3 ella.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Gregory,\u00a0 pero puedes llamarme Greg- continu\u00e9, cumpliendo con aquella costumbre tan nuestra, mientras le entregaba una tarjeta vieja\u00a0 que me quedaba. \u2013Y t\u00fa c\u00f3mo te llamas- le pregunt\u00e9 \u00a0en mi pobr\u00edsimo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dinorah.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfC\u00f3mo\u2026? \u2013dije, tratando de repetir aquel nombre, probablemente italiano (\u00bfo indio?) Desist\u00ed. \u2013Yo te voy a llamar Dixie. Y a ella le gust\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo te voy a llamar Mister Blue- contest\u00f3 a su vez ella- \u00a0porque eres mi Pr\u00edncipe Azul.<\/p>\n<p>Y as\u00ed empezamos. Me desped\u00ed de Bill, que no hab\u00eda entendido nada\u00a0 y le dije que nos ver\u00edamos despu\u00e9s en el barco. Yo hab\u00eda alquilado un autom\u00f3vil y sal\u00ed con Dixie a conocer Montevideo por una avenida que curiosamente era de doble mano. Primero un edificio alto, lleno de burbujas de cemento gris que me pareci\u00f3 horrible (el palacio no s\u00e9 cu\u00e1nto), despu\u00e9s un caj\u00f3n de ladrillos que ten\u00eda por delante un inesperado David, tan desnudo como siempre (la municipalidad) y por \u00faltimo una aguja rodeada de estatuas y de bolas de granito, que en realidad me gust\u00f3 porque parec\u00eda que pinchaba un cielo azul maravilloso, con un sol que llenaba todo de luz, \u00a0bordeado de nubes blancas (como \u00a0la bandera de Uruguay que me result\u00f3 bell\u00edsima).<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s nos dirigimos a la costa que cuenta con una cadena hermos\u00edsima de playas. Tras\u00a0 pasar un antiguo y enorme hotel que me pareci\u00f3 que estaba en ruinas, llegamos a una playa que estaba muy solitaria. All\u00ed, yo en calzoncillos ella en ropa \u00edntima, decidimos ba\u00f1arnos \u2013nadie pod\u00eda vernos- y en el agua,\u00a0 dorada\u00a0 y c\u00e1lida, hicimos el amor.<\/p>\n<p>Es algo que nunca \u00a0podr\u00e9 olvidar aunque jam\u00e1s volv\u00ed al R\u00edo de la Plata.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>____________()____________<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cQuerida Luisa:<\/p>\n<p>Te escribo porque vos sos la \u00fanica que puede comprenderme. Sos mi hermana y hemos so\u00f1ado tanto juntas que quiz\u00e1s este \u00faltimo sue\u00f1o m\u00edo no te tome por sorpresa.<\/p>\n<p>Soy feliz. Raro en m\u00ed \u00bfno? Despu\u00e9s de tantas. Despu\u00e9s que el viejo me echara de casa porque me encontr\u00f3 fumando marihuana con Tito en el patio del fondo. Y eso que no le dije lo peor\u2026 Pero bueno\u2026Llegu\u00e9 a Montevideo y todo fue diferente. Me hice socia de un loco, m\u00e1s mareado que yo que ten\u00eda un puesto de antig\u00fcedades en la feria de la Plaza Matriz \u00a1Hay tantos!<\/p>\n<p>Bueno\u2026 lo que importa es que se trabaja muy bien y vienen muchos extranjeros, yankis, sobre todo, que llegan de los cruceros,\u00a0 compran cualquier cosa y la pagan en d\u00f3lares.<\/p>\n<p>\u00a1Escuch\u00e1! Hubo uno, pint\u00fan como pocos, alto, rubio, ojos celestes \u00a1 No sab\u00e9s lo que era! Me compr\u00f3 un mate de porcelana que hace mucho -\u00bfte acord\u00e1s?- yo se lo hab\u00eda robado a la t\u00eda vieja porque me gustaba. Y se lo vend\u00ed. Y lo m\u00e1s notable es que le pude hablar en ingl\u00e9s (yo siempre pens\u00e9 que aquellas clases que me dio la Checha no serv\u00edan para nada) \u00e9l me contest\u00f3 y de pronto: \u00a1Paff&#8230;!\u00a0 Fue como si se me iluminara todo el cielo.<\/p>\n<p>A vos te lo puedo decir, porque s\u00e9 que todav\u00eda sos de las que ponen velitas\u2026Bueno\u2026pens\u00e9 que Dios me lo hab\u00eda mandado. Me dijo que se llamaba Gregory y que pod\u00eda decirle Greg\u2026y yo le dije que era mi Pr\u00edncipe Azul, Mister Blue. Me dio una tarjeta con su nombre completo y su direcci\u00f3n y todo\u2026en San Diego \u00bfte das cuenta?<\/p>\n<p>El me dijo que le hab\u00edan dicho que era parecido a Montevideo. Y entonces dej\u00e9 todo. Le dije al loco que atendiera el puesto y me fui con \u00e9l a recorrer la avenida 18 de julio. Y a \u00e9l le pareci\u00f3 todo maravilloso; el palacio Salvo, el edificio de la Intendencia (y ah\u00ed vi que no era bobo porque cuando le mostr\u00e9 el pito del David, se tap\u00f3 la cara y me hizo se\u00f1as de que era chiquito y \u00e9l lo ten\u00eda m\u00e1s grande), despu\u00e9s le mostr\u00e9 el Obelisco y al final nos fuimos para las playas\u2026pasamos Carrasco.<\/p>\n<p>Bueno\u2026jam\u00e1s pens\u00e9 que pudiera ser tan audaz. Pero no hab\u00eda nadie, \u00e9l se empez\u00f3 a sacar la ropa y yo tambi\u00e9n, nos metimos en el agua y ah\u00ed\u2026ya te podr\u00e1s dar cuenta.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s\u2026volvimos a la Ciudad Vieja y nos fuimos para mi pieza con el pretexto de cambiarnos de ropa y otra vez\u2026dale y dale.<\/p>\n<p>Se le hizo tarde y el barco ya se iba para Buenos Aires porque pasaban aqu\u00ed s\u00f3lo un d\u00eda. Pero \u00e9l estaba radiante. Llam\u00f3 a su amigo y hablaron en ingl\u00e9s, yo no entend\u00ed nada pero despu\u00e9s \u00e9l me explic\u00f3 que se iba a quedar conmigo en Montevideo. Despu\u00e9s de todo \u2013le dijo- Montevideo estaba a treinta minutos de vuelo de Buenos Aires y \u00e9l se encontrar\u00eda despu\u00e9s con \u00e9l all\u00ed. Pero no volvi\u00f3. Se qued\u00f3 conmigo unos d\u00edas m\u00e1s. Estaba feliz y yo tambi\u00e9n; pasamos unos momentos divinos. Tantos que se perdi\u00f3 el viaje a Buenos Aires. Despu\u00e9s de todo \u2013le dijo a su amigo cuando volvi\u00f3 a llamarlo- Montevideo se encuentra a tres horas y media de vuelo de R\u00edo de Janeiro y entonces s\u00ed, se volver\u00edan a encontrar all\u00ed para regresar juntos a los Estados Unidos. Y cuando lleg\u00f3 ese d\u00eda se fue, despu\u00e9s de prometerme, entre besos,\u00a0 que volver\u00eda y que mientras tanto nos escribir\u00edamos.<\/p>\n<p>Luisa \u2013sab\u00e9s una cosa- estoy enamorada. Creo que realmente este es mi Pr\u00edncipe Azul, Mister Blue, el hombre de mi vida que lleg\u00f3 en un crucero.<\/p>\n<p>Estoy segura de que volver\u00e1 y lo voy a esperar. Tengo su nombre y su direcci\u00f3n y no tengo nada que perder. Con \u00e9l me espera San Diego, con su bah\u00eda azul como Montevideo pero mucho m\u00e1s linda y una vida mucho mejor que la que llevo aqu\u00ed con tantas privaciones. S\u00e9 que es un yanqui y me han hablado muy mal de ellos. El loco me cont\u00f3 que son imperialistas y desprecian a los latinos; que se robaron una parte de M\u00e9xico y apoyan a todos los dictadores. El debe saberlo porque va a la Universidad y lee muchos libros.<\/p>\n<p>Pero a m\u00ed eso no me importa. El es mi pr\u00edncipe azul\u2026Mister Blue.<\/p>\n<p>Con todo, Luisa, a vos no te lo puedo ocultar\u2026<\/p>\n<p>Estoy preocupada, han pasado muchos meses, le he escrito pero no me ha contestado. Y, aunque lo sigo esperando con fe\u2026 \u00bfsab\u00e9s una cosa?<\/p>\n<p>Luisa\u2026estoy embarazada.<\/p>\n<p>Dinorah.\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>____________()____________<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el boliche de Washington y Maciel, muy cerca del puerto, siempre hay una especie de penumbra que no se sabe si viene del mar, de la tristeza de los pocos parroquianos que se pasan horas sin hablar entre ellos o de los cigarros baratos que todav\u00eda se pueden fumar sin temor a las prohibiciones. Un gato gris plomizo, que se confunde con la oscuridad, dormita en un rinc\u00f3n pero alerta a los parroquianos de la llegada de un desconocido con un destello fosforescente de sus ojos ambarinos.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed que conoc\u00ed a un tipo, creo que un pescador o un estibador \u2013nunca se lo pregunt\u00e9- que medio a los tirones y despu\u00e9s de convidarlo con varias copas de ca\u00f1a, me cont\u00f3 la historia de \u201cla marinera\u201d.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Era una mujer muy extra\u00f1a \u2013 comenz\u00f3- Al principio se la ve\u00eda feliz. Al llegar la temporada de verano iba con un ni\u00f1o en brazos, caminando por la escollera Sarand\u00ed, hasta la punta del espig\u00f3n. Entonces se sentaba y se pon\u00eda a cantar mientras observaba la llegada de esos cruceros que a duras penas pueden entrar en la bah\u00eda y recalan junto a los muelles.\u00a0 Despu\u00e9s bajan los gringos con sus pantalones cortos y sus gorros de visera alargada, para ir a almorzar al Mercado del Puerto y luego visitar la feria de la Plaza Matriz. Tiempo despu\u00e9s no se la vio m\u00e1s con el ni\u00f1o. \u00a0Dicen que esperaba a alguien y que ella aseguraba que iba a saber cuando regresara.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfSe pudo saber qui\u00e9n era?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por las mentas se dec\u00eda que era una especie de \u201cgangster\u201d americano, muy rico,\u00a0 que estando de pasada la hab\u00eda sacado del prost\u00edbulo donde trabajaba y le hab\u00eda prometido llevarla a su pa\u00eds. Le hizo un hijo y nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a buscarla. Ella lo sigui\u00f3 esperando<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfElla era realmente una mujer de la vida?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mire no lo s\u00e9, pero s\u00e9 que termin\u00f3 levantando viajes en el murall\u00f3n entre los marineros que bajaban de los barcos. Por eso le dec\u00edan \u201cla marinera\u201d. Ella al principio era muy bonita pero despu\u00e9s se envejeci\u00f3 de golpe, como pasa con todas esas mujeres que no tienen un macho que las cuide.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 fue del ni\u00f1o?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Parece que al final se lo dio a una hermana que viv\u00eda afuera.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfY de ella?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Cansada de esperar se tir\u00f3 al agua desde la punta del espig\u00f3n. Su cuerpo, despu\u00e9s de un temporal, apareci\u00f3 una semana m\u00e1s tarde flotando sobre las aguas de la playa Carrasco.<\/p>\n<p>Me fui. Estaba realmente angustiado con aquel relato que en parte era mentira y en parte verdad. La parte de mentira era un tributo que el recuerdo de Dinorah le ten\u00eda que pagar a la murmuraci\u00f3n de la gente. No quise decirle a aquel hombre que yo era el esposo de la hermana de la Marinera; que ella hab\u00eda sido una buena mujer y que al ni\u00f1o que cri\u00e1bamos nosotros, su madre le hab\u00eda puesto por nombre Gregory.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-size: medium;\">Dr. Washington Bado<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 MISTER BLUE \u00a0 \u201c\u00bf Hay cosa que te interese m\u00e1s que descubrir lo que est\u00e1 en ti\u2026. Am\u00e9rica cuyo \u00fanico descubridor posible eres t\u00fa mismo, sin que pue- das temer, en tu designio gigante, ni \u00e9mulos que te disputen la gloria, ni conquistadores que te disputen el provecho.\u201d (Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3 \u201cMotivos de Proteo\u201d-Ed. 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Am\u00e9rica cuyo \u00fanico descubridor posible eres t\u00fa mismo, sin que pue- das temer, en tu designio gigante, ni \u00e9mulos que te disputen la gloria, ni conquistadores que te disputen el provecho.\u201d (Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3 \u201cMotivos de Proteo\u201d-Ed. Albatros- Bs. Aires- 1949 \u2013 p. 39) \u00a0 Esto que est\u00e1n leyendo en espa\u00f1ol\u00a0 fue escrito originalmente en ingl\u00e9s, pero gracias a una gentileza de mi editor \u2013 que lo tradujo no s\u00e9 por qu\u00e9- fue pasado a la lengua de Cervantes. En realidad esto&hellip;<\/p>\n","category_list_v2":"<a href=\"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/category\/ajupe\/\" rel=\"category tag\">AJUPE<\/a>","author_info_v2":{"name":"root","url":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/author\/root\/"},"comments_num_v2":"0 comentarios","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=251"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/251\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}