{"id":258,"date":"2015-08-05T18:09:53","date_gmt":"2015-08-05T21:09:53","guid":{"rendered":"http:\/\/ajupe.com.uy\/web\/index.php\/2015\/08\/05\/una-flor-y-nocturno\/"},"modified":"2015-08-05T18:09:53","modified_gmt":"2015-08-05T21:09:53","slug":"una-flor-y-nocturno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/ajupe\/una-flor-y-nocturno\/","title":{"rendered":"UNA FLOR Y  NOCTURNO"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: large;\"><span style=\"color: #008000;\"><span style=\"font-family: 'arial black', 'avant garde';\">UNA FLOR EN LA VENTANA<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es domingo y ese d\u00eda hay feria en el vecindario. Se ha levantado temprano. Los ni\u00f1os duermen. El marido lee el peri\u00f3dico. Como todos los anteriores domingos que se han sucedido semana a semana, mes a mes, a\u00f1o a a\u00f1o desde los ocho que cumple como casada, se viste apresuradamente para cumplir con ese deber ineludible que consiste en aprovisionar el hogar.<\/p>\n<p>Ya ha manipulado en la cocina y la mesa est\u00e1 dispuesta para el desayuno de los ni\u00f1os que han de levantarse m\u00e1s tarde ya que ese d\u00eda no ir\u00e1n a la escuela.<\/p>\n<p>Se enfunda en la ropa adecuada: championes y campera abrigada pues todav\u00eda hace fr\u00edo. Los jeans le ajustan un poco y mientras lo constata piensa en su vestido de boda en el cual ya no cabr\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Dejando de lado toda reflexi\u00f3n molesta, arma el carrito de feria y parte. El aire est\u00e1 fr\u00edo pero contiene el anuncio primaveral que proviene de un pr\u00f3ximo cerco donde ya han florecido peque\u00f1os jazmines de estrella. La acera es irregular, faltan baldosas o las hay sueltas; las ra\u00edces de los \u00e1rboles han levantando el resto. Evita una y otras, conoce de memoria los obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>La feria dista tres cuadras de su casa, una casita modesta como el barrio todo: un \u201cliving\u201d, dos habitaciones, ba\u00f1o y cocina; el lujo mayor una ventana que recibe el sol gran parte del d\u00eda.<\/p>\n<p>Como se halla muy pronta la buena estaci\u00f3n, los puestos de verduras se encuentran abarrotados de verdura y fruta y complace detenerse un rato a contemplarlos mientras la mente trabaja y calcula lo que esconde la billetera.<\/p>\n<p>Hay \u201cprimores\u201d pero est\u00e1n fuera de sus posibilidades, por empezar no comprar\u00e1 frutillas, sino naranjas, mandarinas y algunas manzanas en el puesto de siempre, donde la conocen y la dejan elegir.<\/p>\n<p>Luego vendr\u00e1 el turno de las verduras: zapallo, patatas, un choclo, zanahorias, la espinaca es cara, mejor una acelga, una lechuga, dos tomates\u2026<\/p>\n<p>El carrito se va llenando y la billetera adelgazando y a\u00fan falta lo m\u00e1s dif\u00edcil: los huevos, cuidando que no se rompan, un trozo de queso y unas fetas de jam\u00f3n cocido con los cuales preparar\u00e1 los refuerzos para los ni\u00f1os y ah\u2026 el dulce de leche que cubrir\u00e1 el pan de la merienda\u2026<\/p>\n<p>La pescader\u00eda est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 y no muy lejos la zona prohibida, aqu\u00e9lla donde el contrabando ofrece en general revoltijo, dulces, juegos de loza y cocina y ah!.. ropa, la tentadora ropa que debe contentarse con mirar\u2026 Tal vez otro d\u00eda\u2026 Se vuelve y retoma el camino ahora de salida. Sobre una mesa improvisada con dos cajones y una tabla, sorprende una exhibici\u00f3n de bombones sueltos. Se detiene pensando en los ni\u00f1os, comprueba el contenido de la billetera y compra dos garotos. Luego, definitivamente decidida a volver al hogar, emprende el regreso cuando ah!.. debe enfilar entre dos macizos de flores y plantas expuestas en sus correspondientes envases de pl\u00e1stico\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Oh deleite!&#8230; Esas azaleas rojas, esos helechos plumosos, esas carnosas violetas de los Alpes!&#8230;<\/p>\n<p>Permanece indecisa, presa de una lucha interior entre su posibilidad y su deseo y se decide al fin, regateando, por una planta de pensamiento. En su peque\u00f1o vaso de pl\u00e1stico gris, entre tres pimpollos a medio abrir, se despliega una gran flor aterciopelada y purp\u00farea con el centro dorado.<\/p>\n<p>Con ella retorna a su casa por entre las flojas baldosas y las mismas nudosas ra\u00edces que la costumbre le ha ense\u00f1ado a sortear.<\/p>\n<p>Ya dentro, todo est\u00e1 en paz. Los ni\u00f1os y el marido han desayunado. Se despoja de su campera y vac\u00eda el carrito ubicando cada compra en su lugar habitual. Luego se ocupa de la planta de pensamiento. Medita un buen rato, el ce\u00f1o fruncido en muda concentraci\u00f3n. Despu\u00e9s camina hacia la ventana, la abre y ubica el vaso con la planta en un \u00e1ngulo, detr\u00e1s de la reja. All\u00ed cae siempre el primer rayo de sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"white-space: pre;\"> <\/span><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-size: medium;\">Ang\u00e9lica Bianchi<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-size: x-large;\"><span style=\"color: #0000ff;\"><span style=\"font-family: 'arial black', 'avant garde';\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>NOCTURNO<\/strong><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-size: x-large;\"><span style=\"color: #0000ff;\"><span style=\"font-family: 'arial black', 'avant garde';\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong><br \/><\/strong><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Hermoso atardecer que se prepar\u00f3 a primera hora de la tarde. Ya est\u00e1 el sol b<span style=\"line-height: 1.3em;\">ajo el horizonte pero sus reflejos persisten infundiendo a la atm\u00f3sfera, una sonrosada calidez.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Asumiendo la forma de una hoz tenue, la luna espera su turno en lo alto. Cuando la b\u00f3veda se cubra de estrellas, ha de brillar p\u00e1lida y helada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Se dir\u00eda que con aquella luz se acab\u00f3 la realidad y con \u00e9sta comienza lo espectral.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Pues el sol penetra y descubre. Alegre y tibio, audaz y vital se cuela entre los ramajes de montes y jardines y a trav\u00e9s de las persianas de las viviendas de los hombres; all\u00ed pesquisa en busca de detalles, precisa los contornos, define los colores. Su en\u00e9rgica presencia no elige ni desecha, pone en evidencia el caos y el orden, es par\u00e1metro de cuanta variaci\u00f3n asuma lo animado y lo desanimado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Por la noche, su claridad prestada se transforma de dorada en azulina, de indiscreta en t\u00edmida, de vital en po\u00e9tica. Cuando en el plenilunio difunde en el cielo una transparencia de cristal, la magia se apodera del mundo. Es que esa luz ilumina solo algunos de los elementos de la tierra: la cimera de las olas, el movimiento del mar, la masa de los bosques; disimula la fealdad de lo hirsuto, de las contracciones inest\u00e9ticas erigidas por los humanos; deja a la imaginaci\u00f3n inventar lo que los ojos o ven. Bajo ese reflejo el hombre calla, habla y pisa despacio como si el mundo entero estuviera embrujado, y en ese cuchicheo, la voz de los insectos nocturnos, el ladrido de los perros lejanos o el hachar de un tronco a la distancia, destacan y se contagian de aquel mismo misterio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Resiste uno entonces el sue\u00f1o, pues tiene la impresi\u00f3n de que dormir es pecar contra la belleza que desear\u00eda beber como un elixir para sentirla correr dentro de las venas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La vida es sin embargo, hija del sol. Antes de que la ciencia lo confirmara, el ser humano lo presinti\u00f3 en su funci\u00f3n animal, acept\u00e1ndolo gratuitamente como un don, por contraste con el terror de las noches sin fuego ni luz, donde aterido por el fr\u00edo, debi\u00f3 refugiarse en \u00e1rboles y cavernas para evitar el ataque de los animales feroces.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">De esa gratitud naci\u00f3 probablemente una reverencia que se transform\u00f3 de modo paulatino, en idolatr\u00eda y con la evoluci\u00f3n de pensamiento, en una personificaci\u00f3n de lo divino a trav\u00e9s de las religiones, donde la admiraci\u00f3n se concret\u00f3 en la perfecci\u00f3n apol\u00ednea del dios o se mimetiz\u00f3 en \u00e9l con el temor a la autoridad severa de tinte paternal, frente a la cual hasta el sacrificio humano fue justificado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">De un modo u otro, el sol y la vida se confunden. Merced a la fotos\u00edntesis los vegetales se multiplican y hacen posible la vida animal. Previo al solsticio de verano, el calor naciente entra en relaci\u00f3n con el agua que integrar\u00e1 en proporci\u00f3n esencial, las c\u00e9lulas y los tejidos vivientes. La evaporaci\u00f3n acrecer\u00e1 la humedad y con ello la fecundidad en la selva virgen y el verdor que alfombrar\u00e1 la corteza terrestre en las zonas subtropicales; provocar\u00e1 el deshielo de las cumbres, y en las planicies depositar\u00e1 el limo f\u00e9rtil de los r\u00edos; o en arroyuelos subterr\u00e1neos se deslizar\u00e1 a lo argo de los repliegues monta\u00f1osos y all\u00ed empujar\u00e1 enhiestos los \u00e1rboles gigantes que pueblan los abismos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Los ciclos de nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte se suceden bajo el peso de leyes cuyo origen es a\u00fan inexplicable, pero que de extinguirse la radiaci\u00f3n solar, perder\u00edan toda eficacia, transformando al planeta en oscuro esferoide, triste sepulcro girando en el vac\u00edo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La vida, en su condici\u00f3n org\u00e1nica, se manifiesta en consecuencia, como un goce.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Sol, vida y placer se conjugan en una unidad cuyo s\u00edmbolo es la primavera, fiesta de la Naturaleza, nacimiento monumental donde el pante\u00edsmo fija su doctrina de que el mundo entero es el cuerpo mismo de la divinidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Si la plenitud del cuerpo se percibe como un goce, un goce de otra\u00a0 \u00edndole se contagia al esp\u00edritu y se manifiesta en la alegr\u00eda, que posee de la felicidad la apariencia y de la infancia, su condici\u00f3n pasajera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El p\u00e1lido sat\u00e9lite todo eso niega. Apenas una fosforescencia en el espacio, de \u00e9l copia el misterio, la tristeza de su inmensidad y de su silencio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Pero si bajo el sol, el cuerpo se mueve, trabaja, se alimenta, canta o silva, vive, a la luz de la luna, la mente piensa, imagina, sue\u00f1a\u2026<\/span><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p align=\"right\"><strong><span style=\"font-size: medium;\"><span style=\"color: #000000;\">Ang\u00e9lica Bianchi <\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"white-space: pre;\"> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 UNA FLOR EN LA VENTANA \u00a0 Es domingo y ese d\u00eda hay feria en el vecindario. Se ha levantado temprano. Los ni\u00f1os duermen. El marido lee el peri\u00f3dico. 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