{"id":266,"date":"2015-10-16T21:12:47","date_gmt":"2015-10-17T00:12:47","guid":{"rendered":"http:\/\/ajupe.com.uy\/web\/index.php\/2015\/10\/16\/la-mujer-palida\/"},"modified":"2015-10-16T21:12:47","modified_gmt":"2015-10-17T00:12:47","slug":"la-mujer-palida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajupe.com.uy\/web\/ajupe\/la-mujer-palida\/","title":{"rendered":"LA MUJER PALIDA"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><span style=\"font-size: xx-large;\">LA MUJER PALIDA<\/span><\/strong><strong> <\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La vi por primera vez en una de las tantas reuniones sociales que suelen realizar las mujeres con fines ben\u00e9ficos o para evadir el ocio, o la ansiedad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Corr\u00eda entonces un c\u00e1lido mes de mazo radiante y florido que prolongaba la vitalidad de un largo verano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Dentro de la casa poblaba el sal\u00f3n un bordoneo de voces, un ir y venir de cuerpos casi todos femeninos bronceados por el sol y oliendo levemente a transpiraci\u00f3n y esencia de jazm\u00edn.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En medio de ese ambiente que se mov\u00eda como oleaje, ella parec\u00eda habitar una isla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Esto se deb\u00eda quiz\u00e1, a su actitud un poco hier\u00e1tica, el dorso aplicado muy recto contra el respaldo del sill\u00f3n, las rodillas algo empinadas, las pantorrillas r\u00edgidas en su intento de conservar en equilibrio, la taza de t\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Su piel muy blanca contrastaba con el sano atezado de los rostros vecinos y su atav\u00edo, un vestido claro y vaporoso que le otorgaba aspecto de adolescente, la hac\u00edan resaltar entre las dem\u00e1s participantes que ostentaban una vigorosa madurez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No era su cara demasiado com\u00fan: peque\u00f1a, ligeramente triangular, la expresi\u00f3n a un tiempo huidiza y candorosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Yo, artista y en perpetua b\u00fasqueda de lo inesperado y de lo est\u00e9tico, detuve mis ojos sobre ella, \u00a0pero se constitu\u00eda en un motivo demasiado incierto como para ser trasladado a la tela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u201cFrivolidad\u201d- me dije- Y luego olvid\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Un segundo encuentro me la record\u00f3. Esta vez era invierno y estaba ella enfundada dentro de un vestido negro de donde emerg\u00eda la palidez clor\u00f3tica de su rostro y de sus delgados miembros. Su cabello fino y de color ceniciento, la aton\u00eda de su figura sepultada en el sill\u00f3n, su mirada lejana, reproduc\u00edan la imagen de una mu\u00f1eca envejecida a la que su due\u00f1o abandonara en un rinc\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Esta imagen alert\u00f3 en m\u00ed, una nueva curiosidad, o mejor, la inquietud de la inspiraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La inspiraci\u00f3n es para todo artista, una especie de presentimiento, una se\u00f1al\u2026 una anunciaci\u00f3n\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">La mujer se transform\u00f3 s\u00fabitamente en el motivo que confuso hab\u00eda desde\u00f1ado en ocasi\u00f3n anterior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Permit\u00ed entonces que la marea de gentes me condujera paulatinamente hacia la silla vac\u00eda ubicada a su lado. Me sent\u00e9, le dirig\u00ed la palabra y ella volvi\u00f3 hacia m\u00ed, su mirada llena de sobresalto. Comprob\u00e9 entonces que no era bella, ni joven, aunque ani\u00f1ada por la inseguridad y cierta candorosa retracci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Pronto comprend\u00ed que escuchaba mi banal conversaci\u00f3n con esa amabilidad autom\u00e1tica que caracteriza a la escasez de imaginaci\u00f3n o a la timidez. Pero mi temperamento es din\u00e1mico, ha sabido superar dificultades mayores interpuestas en el camino de mis realizaciones dentro de mi gran amor que es la pintura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Confesado esto \u00faltimo, ella se decidi\u00f3 a dialogar. Asegur\u00f3 haberme reconocido, as\u00ed como haber concurrido a una exposici\u00f3n de mis obras. Viv\u00eda, adem\u00e1s, en el barrio que yo habito. Yo lo ignoraba. Habito el piso m\u00e1s alto de un inmueble que me a\u00edsla y al mismo tiempo me proporciona un paisaje urbano lleno de humanidad y de existencia. Pues la vida de los seres humanos es para mi arte, lo que el arte es para mi propia vida: una osmosis, un pasaje permanente del mundo sencillo hacia mi intimidad siempre oscura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Habiendo la mujer declarado que su casa era vecina de la m\u00eda, la invit\u00e9 a que visitara el taller lo cual ella acept\u00f3 de inmediato.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Me agrad\u00f3 su respuesta pues me intrigaba la supuesta reacci\u00f3n que habr\u00edan de provocar en aquella l\u00e1nguida persona mis pinturas agresivas que no respetan ni escuelas ni estilos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Hace mucho que pinto. Prefiero el \u00f3leo y los contrastes, utilizo el color a lo Van Gogh y la descomposici\u00f3n estructural del cubismo, mi pintura es simple a la vista, pero del barroco posee su dif\u00edcil interpretaci\u00f3n. La sucesi\u00f3n de trazos duros, de planos asim\u00e9tricos, la vulgaridad que no rehuyo en mis caballos verdes como hierba y mis pastos rojos como sangre y los fondos negros surrealistas suelen dejar perplejo al profano pues exigen una visi\u00f3n filos\u00f3fica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Ante ellos la mujer permaneci\u00f3 pensativa, sin solicitar explicaci\u00f3n alguna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">&#8211; Yo tambi\u00e9n- dijo al cabo- so\u00f1\u00e9 alguna noche algo parecido: un bosque con \u00e1rboles negros y en el centro, una esfera\u2026 una burbuja de vidrio\u2026 y esa era mi casa\u2026 o m\u00e1s bien yo sab\u00eda que era mi casa\u2026 una pesadilla de veras\u2026 termin\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Analice sin fortuna ese sue\u00f1o con sus reminiscencias de divino Dante o la sugesti\u00f3n del vestido oscuro sobre la claridad lunar de su piel, pero la comparaci\u00f3n no me satisfizo. Y ella se march\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Asociar creaci\u00f3n y libertad al desorden, constituye mi error. Mi ca\u00f3tico h\u00e1bitat no es la expresi\u00f3n de mis derechos sino la manifestaci\u00f3n de un desaf\u00edo personal a toda regla prefijada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En cambio, mi reciente amiga se deslizaba dentro de su casa en todo opuesta a la m\u00eda, con la libertad de un delf\u00edn en el agua. Impresionaba sobre todo que la abigarrada cantidad de objetos all\u00ed acumulados, guardara una clasificada armon\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El marido hab\u00eda sido oficial de marina y muerto en plena juventud durante un viaje a los tr\u00f3picos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">De \u00e9l conservaba una foto (hab\u00edan constituido una hermosa pareja), y la multitud de objetos ex\u00f3ticos que poblaban estantes y vitrinas. Ella les hab\u00eda sumado los adquiridos por voluntad propia en ferias, remates o anticuarios. Eran piezas \u00fanicas y delicadas, bibelots y jarrones, grupos de porcelana, cristal o marfil, provenientes de Europa o de Oriente, ostentando todos el sello de una refinada manufactura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Cuidaba ella esa colecci\u00f3n con una adoraci\u00f3n mani\u00e1tica. No toleraba que se cambiaran de lugar piezas ni que las rozaran manos fuera de las suyas. Se complac\u00eda en afirmar que de ese modo no hab\u00eda ca\u00eddo ni fracturado alguna. Para que su belleza resaltar, belleza al alcance de cualquier entendimiento, la hab\u00eda dotado del marco adecuado en la sala donde me recibi\u00f3, un recinto peque\u00f1o con tres ventanas opacadas por visillos de seda tras los cuales se adivinaban las gu\u00edas de un rosal \u201cpompon\u201d cubierto de capullos lili\u00e1ceos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Le observ\u00e9 cu\u00e1n pod\u00eda accederse a aquella salita carente de rejas o alarmas. Se estremeci\u00f3 violentamente, pero enseguida adujo cuanto afear\u00edan una u otra la pura l\u00ednea de la edificaci\u00f3n engarzada en una callejuela lateral, incongruentemente arbolada y tranquila terminada en fondo de saco, no lejos de aquella Babel donde yo moraba. Confirm\u00f3 esa seguridad acariciando la cabeza del perro, un hermoso ejemplar de Collie cuyo belfo reposaba sobre su falda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">El conjunto atrap\u00f3 en mi mente un cuadro de Reynolds, luego \u00e9ste se desarmo ante la presumible inutilidad de lo que eran m\u00e1s apariencias que realidades. Ella viv\u00eda de esas apariencias como en la burbuja de su sue\u00f1o, protegida por aquel c\u00edrculo de objetos amados a cuyo amor ellos respond\u00edan proporcion\u00e1ndole la seguridad de su permanencia\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u2026 La medianoche en que los salteadores penetraron en la casa era desapacible y ventosa. Por el boquete abierto de una ventana, el aire fr\u00edo enganchaba las cortinas en los sarmientos del rosal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Dentro de la sala nos rodeaba un espect\u00e1culo de pesadilla: el hermoso perro, muerto probablemente con la misma barra de hierro que fracturara la ventana, yac\u00eda en un charco de sangre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Casquillos de porcelana, trozos de cristal, fragmentos irreconocibles de piezas de valor sembraban piso y alfombra. Puertas y anaqueles de vitrinas hab\u00edan vertido sus contenidos en desordenada profusi\u00f3n y los restos cruj\u00edan bajo nuestros pies a los cuales hab\u00edan paralizado la sorpresa y el horror. Los visitantes de la noche hab\u00edan saqueado cajones y armarios. El resto, por fr\u00e1gil, hab\u00eda sido objeto de vesania. El mundo oscuro del exterior se hab\u00eda precipitado sobre el mundo claro de los sue\u00f1os. El hombre se hab\u00eda vengado del hombre como la realidad del ideal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">De ella conservo una \u00faltima imagen: l\u00edvida y tiritando bajo su tapado de piel. No puedo concretar sobre el lienzo la representaci\u00f3n de la nada\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em><span style=\"color: #000000;\">Ang\u00e9lica Bianchi <\/span><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 LA MUJER PALIDA La vi por primera vez en una de las tantas reuniones sociales que suelen realizar las mujeres con fines ben\u00e9ficos o para evadir el ocio, o la ansiedad. Corr\u00eda entonces un c\u00e1lido mes de mazo radiante y florido que prolongaba la vitalidad de un largo verano. 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